Manuel A. PAZ Y MIÑO: ¿NO EXISTE DIOS? ENSAYOS DE FILOSOFÍA DE LA RELIGIÓN. Lima: AERPFA, Serie Crítica. 1994.

SINOPSIS

Este material expuesto en un estilo claro, ágil y ejemplarmente didáctico, reúne 3 ensayos: el primero versa sobre las definiciones religiosas y filosóficas del concepto de Dios; el segundo es un recorrido por las diversas posiciones críticas en torno a la religión; el tercero, busca hacer un balance de las consecuencias prácticas de la fe en la vida diaria. Concluye con el señalamiento de una bibliografía en las áreas de: antropología de la religión; filosofía de la religión; historia de la religión; sicoanálisis, sicología y psiquiatría de la religión; sociología de la religión; religión en general. Veamos muy ligeramente cada uno de los ensayos, al final haremos la crítica respectiva del trabajo, lo situaremos en nuestro contexto histórico y señalaremos algunas trabajos académicos como no académicos de autores peruanos en esta línea de reflexión.

CONTENIDO

Ensayo 1: "Sobre los dioses"
Parte Paz y Miño de la definición etimológica de la palabra Dios y los variados contenidos que ha ido cobrando hasta devenir en politeísmo (multiplicidad de dioses), monoteísmo (un dios creador y personal), panteísmo (dios está en todo y, a la vez, todo está en dios).
Repasa los argumentos básicos esgrimidos para postular lo relativo a la existencia de Dios según época y autores. Así nuestro autor, en un lenguaje bastante sencillo, nos lleva por el argumento cosmológico, el teleológico (de los fines), el ontológico (del ser), el moral (utilitario). A estos añade el profesor Paz y Miño el argumento histórico-etnológico, el argumento de la Revelación, concluye con el argumento místico. Al repaso de cada argumento opone una perspectiva crítica. En el tópico de la relación ciencia y religión, afirma Paz y Miño que los seres humanos tienen un cuerpo de conocimientos, el científico-natural, que nos dan cosmovisiones cientistas, es decir: objetivas. Así, en lo que concierne a Dios caben dos posibilidades:
1) si verificamos a Dios, luego no existe;
2) si no se verifica, luego se afirma que cualquier cosa inverificable puede existir. Junto a Dios podrían también existir todas las cosas inimaginables.

Ensayo 2: "La crítica de la religión"
Aquí discurre Paz y Miño sobre las opiniones vertidas en diversos momentos por una serie de filósofos acerca de la religión. El razonamiento que guía al autor es mostrar a los partidarios de la religión, sus oponentes, como aquellos que no están ni a favor ni en contra. Así tenemos que en el sector de los contrarios a la religión encontramos a L. Feuerbach, K. Marx, F. Engels, F. Nietszche, B. Russell, R. Carnap, L. Wittgenstein; a favor están: W. James, H. Bergson, C. Jung, etc. Ni a favor ni en contra: A.Comte, E. Fromm (Tesis de licencia de nuestro autor y recientemente aparecido).

Ensayo 3: "¿Escucha Dios nuestras plegarias?"
Es en esta sección donde encontramos más claramente el sello personal del autor, es decir, al hombre vinculado con la vida que reflexiona filosóficamente. Afirma que los creyentes son tales cuando practican
cotidianamente sus creencias y no las reducen al ritual. En última instancia, y parece ser una idea muy marcada de Paz y Miño, lo más importante es "...la cuestión ética en relación con la Divinidad y el prójimo", si permite la religión [o creencias, convicciones y cosmovisión] ser mejor ciudadano y ser mejor persona para la construcción de una sociedad más justa y humana. El problema, pues, no es teísmo contra ateísmo, sino una mejor humanidad.
Nuestro autor concluye lo siguiente recorrido sus ensayos:
1) no podemos probar la inexistencia de Dios;
2) hay quienes optan (o no) por creer en Dios;
3) existe dolor, miseria, muerte, problemas sociales e individuales, cosas que no necesitan probarse;
4) al poseer inteligencia el ser humano puede preocuparse, solucionar o por carecer de respuesta, complicarse más la vida.

CRÍTICA Y CONTEXTO DE LOS ENSAYOS

a) Veamos ahora la crítica que podemos hacer a estos ensayos. Comencemos por el ensayo
1. Por el lado de lo general habría que insistir en el punto de que toda cosmovisión cientista, es materialismo metodológicamente, pero no ontológicamente. E, insistir, en que toda ontología filosófica materialista no ancla, para su justificación, en una rama de la ciencia sea social o natural. En última instancia la ciencia social y natural no prueban la existencia o inexistencia de Dios. Lo que hacen, ambas ciencias, es darnos información de lo social y natural que, al ser reelaborados en los presupuestos ontológico-filosóficos de matriz materialista, nos permiten tener un diseño más objetivo de esta materia concebida filosóficamente. La ontología filosófico-materialista supone un modelo del ser y de las relaciones objetivas que comprende este ser. Al ser proyectada sobre la realidad se enriquece con el conocimiento en general, y se vuelve a este conjunto ontológico relativo al ser y nos permite tener un modelo cada vez más objetivo de él. Procedimiento deductivo-inductivo, objetivo y coherente, que no tiene, de ninguna manera, el modelo ontológico filosófico idealista. Respecto al ensayo 3 debo decir esto: en el ensayo 1 el autor parece sugerir que la ciencia natural probaría la inexistencia de Dios (obsérvese su razonamiento relativo a las dos posibilidades en lo que concierne a Dios). Pero en el ensayo 3 parece sugerir que lo sensato de la creencia en Dios es su aspecto ético, cómo practicamos nuestra creencia relacionada con Dios y el prójimo. Paz y Miño desde esta óptica estaría en la corriente de un humanismo de base ética, más bien laica, o, para decirlo más claramente, un humanismo laico, o un ateísmo ético. A esta perspectiva del autor opondríamos nosotros un ateísmo más bien práctico, cuyas fuentes básicas serían:
1) la indiferencia religiosa, que emerge de las relaciones sociales liberales;
2) la práctica científico-natural, social y política, y
3) una reformulación de lo que hemos entendido por el ser desde la perspectiva materialista

b) Esta obra en el actual contexto histórico resulta llamativa por dos razones: por la dinámica de la filosofía universitaria y no universitaria. Por lo universitario parece ser el desprendimiento de una modorra académica generalizada. No olvidemos que la vertiente neopositivista, durante los 60 y 70, declaró la religión como un sin-sentido. Y allí plantó el asunto. El marxismo de la década del 70, el marxismo académico, redujo el ateísmo a una mera repetición de los soviéticos. Pero hubo trabajos, sobre todo de la década del 80 que desde un naturalismo radical, cuestionaba el origen y esencia de la religión, en esta línea está Fernando Bobbio [Profesor emérito de la Universidad de San Marcos]. El trabajo del historiador Manuel Ballesteros: Vocabulario Ateísta y de Gustavo Flores Q.: Mito y Realidad de Cristianismo. En esta década del 90 resulta atractivo y original el trabajo de R. Braun (Profesor de la Universidad de Lima, y en una perspectiva neopositivista): El problema mente-cuerpo . A esta lista habría que añadir el trabajo de Paz y Miño. Estimo que, en general, el pensamiento materialista académico desde distintos ángulos, comienza a tocar tópicos no tenidos por académicos, o, más bien, que no eran del buen gusto conservador académico: la negación o cuestionamiento de Dios. Se avizora en el 90 un cambio de perspectiva indicativo de esto es la antología de M. A. Paz y Miño: Filosofía de la religión (Lima: Ediciones RPFA. Dic. 1995) y la obra de G. Flores Q. La Leyenda del Sudario de Cristo (Lima: IIPCIAL. 1995)

Desde lo no universitario el trabajo de Paz y Miño aparece en una situación bastante interesante. Vivimos un contexto de liberalismo que parecería en su expresión, fascista; que se escuda en la legalidad jurídica liberal moderada. Tras este liberalismo se escudan tendencias católicas extremistas, el opudeísmo (Opus Dei), y, ambos, avalan éticamente lo que califico de "liberalismo zoológico". El texto que comentamos habla más bien de una forma de autodirección humanista, éticamente ateo y, en materia de creencia, no dogmático. El contenido político que se infiere del libro es la de un liberal moderado, tolerante y discretamente descreído.

Y, otro ángulo del mismo asunto, nos recuerda que el humanismo del "liberalismo zoológico" es, esencialmente, anticristiano y que puede ser apoyado por tendencias cristianas. Tal liberalismo es opuesto al catolicismo cristiano vago y ritualista de nuestras clases medias y populares. Pero que alimenta a sectores emergentes de la clase media pobre y ciertos sectores populares. Así, el cristianismo católico se ve inficionado desde el catolicismo fascista.

En una perspectiva crítica, más bien política y social, se ubica el trabajo de L. O. B. O.: Juan Pablo II, Mensajero de la Paz Reaccionaria; el planteamiento táctico, pero no afirmado de los hombres políticos de la década del 70 de las izquierdas, de que la cuestión religiosa es un aspecto, no el principal, de lo político. Y en el que se postulaba la libertad de creencia como no creencia. Y mi propio planteamiento respecto al ateísmo práctico visto líneas más arriba. No es improbable que hayan otros trabajos que desconocemos. En última instancia, el problema central del ateísmo de nuestra época no es la lucha de creyentes versus no creyentes, es, más bien, el de la libertad de creer como no creer. El derecho a que se reconozca que la superación de toda creencia teísta es una afirmación total y radical de la autonomía del hombre, y no soberbia humana.

(Dr. Octavio Obando Morán, Departamento de Filosofía, Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima).

Otras reseñas de Manuel A. Paz y Miño:¿NO EXISTE DIOS? Ensayos de Filosofía de la Religión por Moisés Chávez, Gustavo Flores y Eduardo Arens.

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